Grito

Hoy le grité a la noche

Y me contestó el silencio

Furioso increpé su taciturno actuar

Un alud de palabras

Acudieron parlanchinas a mi boca.

Y le grité a la noche

Busqué sus manos

Esquivas, burlonas

Continué gritando

En fútil intento

Hasta que la afonía

Calló mi grito

Y el silencio me envolvió.

*****

Hoy desperté después de un alterado sueño; sentado en la cama con la vista perdida en el horizonte, ese
mismo que ni las paredes de mi habitación contienen. Me pongo de pie y la frase “Hoy le grité a la noche” tomó residencia en mi pensamiento. No dispuesta a salir, le di rienda suelta.

Saludos.

José

Nada

Cierra los ojos y el mundo se siente diferente. Su trabajo, su vida se desvanecen y queda solo una gran nada. Eleva las manos y las acerca a su rostro, pero no las puede ver. Percibe movimiento, olores incluso. Mas son intangibles. El pitido de la maquina genera revuelo en su cuarto. Le abren un ojo y lo iluminan con una luz brillante. La nada se activa y bloquea. Ya no hay dolor, ya no hay molestias, solo un basto nada que le intoxica los sentidos. “Morir no es tan malo”, piensa mientras se abandona a la nada.

#Reto5Líneas mes de junio (mundo, diferente y trabajo).

La pregunta del millón

“Si no le dices algo pronto, acabarás lamentándolo”, me dijo mi hermano esa mañana. Por la tarde tomé la bicicleta y pedaleé. Sudando timbré a su puerta, mientras me limpiaba la cara con la manga. Sale y me saluda, la tomé de la mano, con la garganta seca y el corazón a mil siento temblar su mano en la mía. “¿Quieres ser mi novia?” Fue difícil dar el paso para dejar de ser amigos. El temor al fracaso siempre en el fondo de mi mente. Por suerte, ella dijo “¡Si!”

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#Reto5Líneas mes de mayo (acabarás, fracaso y amigos)

Kill switch

Sebastián Rodríguez hace la revisión manual. Los sonidos metálicos inundan la estancia mientras se desplaza de la cocina al recibidor. La cocina debe irse, es un espacio que no tiene utilidad.

Activa la alarma y sale de casa.

El camino hacia el transporte se ve interrumpido por un traspié. Una luz amarilla se enciende en su panel informativo.

*Articulación izquierda al 97 % de efectividad*

“Una falla”, piensa mientras aborda el camión.

Una pertinaz lluvia moja el pavimento. Elude los charcos a pesar del revestimiento impermeable de su calzado. El sonido de una llamada entrante lo distrae y tropieza. La luz amarilla se enciende.

—Tengo que regresarte la llamada —dice por el auricular—. Me he caído.

El día transcurre sin incidentes, el indicador en su visor se ha apagado.

Camino a casa, sentado en la ventanilla del transporte, observa la ciudad. La lluvia ha pasado y el sol se asoma entre las nubes que se rehúsan a desaparecer. Nostálgico observa a un grupo de jóvenes patear un balón en el parque. Los gritos de júbilo llegan a sus sensores auditivos que muestran un poco de estática. Golpea su casco un par de veces y el sonido se aclara. Toma nota de los hechos, hoy no ha sido un día normal.

Oprime el botón y el camión se detiene. La luz se enciende y extrema cuidado al descender.

La sensación del pasto le trae recuerdos y se abandona a la memoria. Se sienta en una banca y conecta el interfaz en la corriente.

*Tiempo de carga 27 minutos*

Su mirada se pierde en el horizonte, mirando más allá de los chicos que juegan, de las madres que pasean a sus bebes y de los perros que persiguen el “frisbee” que se lanzan unos estudiantes. Se respira vida en el ambiente, al menos es lo que su sensor de olfato le indica. Recibe un mensaje y lo atiende en el visor. La misma publicidad de siempre y dentro de un archivo adjunto, un pequeño video.

«Estimado señor Rodríguez, sirva este video para felicitarlo por su aniversario con nuestra compañía. En “Conciencia Colectiva” estamos muy orgullosos de haber sido elegidos para realizar la captura y subida de su mente consciente al modelo HR-24. Por este medio lo estamos invitando a que realice la actualización correspondiente por la módica cantidad de 5K créditos.»

El video terminaba con un hombre abrazando un androide saludando.

Percibe un golpe, dos chicos están frente a él.

—Disculpe, ha sido sin intención —dice el de mayor estatura.

—No te disculpes, es una máquina, seguro que ni siquiera sintió el golpe —asegura el más bajito a la vez que le golpea la cabeza con el juguete.

—¿Ves? Cero reacciones.

Corren a reunirse con sus amigos, las risas calan en sus sensores auditivos e inconscientemente baja el volumen. Siente una fuerte opresión en el pecho, sabe que es imposible. El muchacho tiene razón, es una máquina, lo ha sido los últimos cuatro años de su vida…

“¿Vida?” “¿Se le puede llamar vida a su existencia?

La luz se enciende de nuevo en su visor y una alarma suena. Revisa los protocolos y entiende. Hay una fuga en su extremidad y el óxido ha corrompido su sistema. Los robots no están diseñados para este tipo de averías, alguien falló en la revisión.

El problema pasó desapercibido en el escaneo semestral. Todos los parámetros revisados y aprobados. Miles de dólares invertidos en las mejores instalaciones, la más avanzada tecnología y, sin embargo, el taller de lavado y detallado comete un error en su reporte.

Luces de alarma se activan y se pone de pie. Sin poder evitarlo camina hacia los chicos que, entusiasmados con su juego, no se dan cuenta que se aproxima. Uno de ellos lanza el platillo al que lo golpeó. Las alarmas lo ensordecen y siente como su sistema se encamina a una falla total.

Abre los ojos y escucha al representante de CC.

—El modelo HR-24 ha sido descontinuado. Una desgracia lo ocurrido, sabemos que nada que podamos decir o hacer puede regresarle la vida al muchacho. Entonces, abogado. Arréglelo: 10,000K de créditos es lo que estamos autorizados a pagar… —guarda silencio al escuchar el encendido—. Señor Rodríguez, bienvenido —comenta al verlo despierto—. Lamentamos informarle que su modelo ha sido descontinuado, hemos autorizado una actualización al modelo HRM-1. Las mejoras son substanciales…

Sebastián escucha y observa cómo se ilumina su visor. Oprime el “kill switch”, ha matado y ya no quiere existir de esta manera.

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La bendita ciencia ficción. A algunos se les dará fácil, a mi me cuesta mucho adentrarme en ese mundo. Mis andanzas con androides tienen un pasado con mi relato “Reproducción controlada”. Pensé ¿qué pasaría si los robots tuvieran consciencia, pero real, de un ser humano mayor?

El tema esta muy tratado en series y películas, pero quise darle un toque más humano, más nostálgico. El resultado es este que les presento. Ojalá lo disfruten la mitad de lo que yo sufrí escribiéndolo.

Saludos.

José

Al pestañear

Embelesado mira a su princesa, con suavidad la arrulla. Ella llora y es música para sus oídos. Quiere congelar el momento, detener el reloj. Aspira fuertemente y al abrir los ojos, su niña es una jovencita que le pide el auto para ir al cine. Sonríe y vuelve a pestañear. Su hija le presenta a un joven de aspecto serio que, nervioso, le pide su mano; ríe, mas por dentro llora. Cierra los ojos y al abrirlos, está cargando a una nueva princesa que pronto le llamará, abuelo.

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#Reto5Líneas Mes de abríl (joven, princesa y música).

La inspiración viene de esta canción de Kenny Chesney Don”t Blink

Los derechos de la música y la foto no son míos.