La confesión

Morales leyó la confesión del menor. “Para resumir, confesaré. Yo tomé la pistola, lo siento, no tuve opción. Eulalio me pedía cuota para cruzar la calle que lleva al colegio; yo soy pequeño, no puedo contra ese grandulón. Son muchas las palizas que me ha dado. Éramos amigos, vecinos hasta el día que regreso de casa de sus abuelos, transformado, malo y grosero. Ese día no le entregué el arma, ese día terminé con mi problema. Papá nunca debió de dejar el cajón sin llave.”

#Reto5Lineas mes de junio (resumir, opción y transformado)

Cuando muere un sueño

¿Qué pasa cuando muere un sueño?

¿Cómo se sigue el proceso de luto cuando no hay tumba que visitar ni nicho que adornar?

¿Qué sucede con nuestras ganas, con el ímpetu derrotado mientras lo miras exhalar su último aliento?

¿Qué pasa con el viudo?

¿Cómo seguir andando?

El camino hacia adelante solo ofrece oportunidades, que su espíritu está muy dañado para observar.

¿Quién cuida a sus deudos?

Y así, una mañana, después de la más terrible noche de insomnio te das cuenta que el sueño perdido se llevó más de lo que pensabas. Se llevó tu capacidad de soñar.

Levantas los puños hacia el cielo, maldiciendo tu suerte y entonces la escuchas; es la risa de un niño. Esta frente a ti e imita tu gesto desafiante al cielo. Se pone de puntitas y sus puños tiemblan del esfuerzo que hace.

No te dice nada, no te pregunta nada y tú sientes una mezcla de sorpresa y coraje.

¿Cómo demonios se atreven a interferir con tu dolor?

Sus grandes ojos cafés penetran en tu alma, taladran la coraza que has intentado construir alrededor de tu corazón.

Te sonríe y notas que le faltan dos dientes. Tus defensas caen y te hincas para saludarlo.

—¿Quién eres? —. Te pregunta.

Y de la nada encuentras tu voz.

—Soy un alma perdida que no encuentra el camino a casa.

Te mira seriamente, se lleva la mano a la barbilla como tratando de asimilar tus palabras. Inconscientemente te llevas la mano a la cicatriz que recorre tu mejilla.

—Entonces, ¿qué ganaste?

La pregunta te sorprende y tratas de ver la situación a través de sus ojos.

—¿Por qué dices que gané?

No te contesta, solo levanta los puños al cielo y corre a tu alrededor. Tu cuerpo se llena de calor y muy a tu pesar, ríes.

El niño te mira y se une a tu risa que pronto se convierte en carcajadas. Levantas los puños y corres en círculos igual que él. Lagrimas humedecen tus mejillas, pero las agradeces porque son de felicidad. Ha muerto tu sueño y en este momento lo acabas de superar. Un acceso de tos te hace detenerte y buscas a tu amigo, pero ya no está.

Te asustas. Recorres el parque con mirada frenética; quieres gritar y entonces lo ves. Va de la mano de un señor mayor, lo escuchas llamarlo abuelo. Hay algo familiar en su andar, los ves detenerse y voltear a mirarte,  el adulto inclina la cabeza mientras se lleva la mano al sombrero en señal de saludo y sabes que vas a estar bien. Sobre la mejilla derecha del anciano, corre tu cicatriz.

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Las historias son extrañas, habitan en tu subconsciente, rondan y rondan sin lograr materializarse. Tratas de atraparlas y ellas, esquivas, frustran tus esfuerzos. Entonces pasa algo, una palabra un sonido o tal vez un olor, ralentizan a una de ellas y, desprevenida, la tomas por el cuello y no la dejas ir.

La pregunta “¿qué pasa cuando se muere un sueño?” Me daba vueltas en la cabeza, evitaba que me concentrara en el trabajo diario. Un par de veces me di cuenta de que la gente estaba esperando una respuesta de mi parte y me da pena admitir que no tenía ni idea de la pregunta. Una gran amiga acaba de perder a su madre; pensar en ellas me hizo pensar en mi papá, que este 6 de junio cumplirá tres años ausente. ¿Qué pasa cuando muere un ser querido, un sueño?  ¿Cómo sigues andando? Este fue el tren de ideas que me llevo a escribir estas letras que espero les gusten.

José Torma

Ahora o nunca

Las aguas del mar se tiñen de rojo mientras el sol se oculta en el horizonte. Viviano tiene un problema, es tímido. No tiene la fuerza para decirle a San Juana sus intenciones. La mira por el rabillo del ojo, y siguen caminando sobre la arena. Es incapaz de seguirle la plática, su cerebro da vueltas y vueltas, hasta que nota el silencio. Ella se ha quedado callada. ¡Es ahora o nunca! Carraspea limpiándose  la garganta y pregunta; ¿Tendrás el dinero que me debes?

#Reto5Líneas mes de mayo (problema, fuerza y ojo).

Una mala noche (La leyenda de Matías)

Matías mira preocupado las noticias. La fuerza del viento no era lo más malo aquella tarde. Negras nubes cubren el horizonte y se percibe electricidad en el ambiente. Impermeable y herramienta en mano, sale listo para ayudar a quien lo necesite. Su camioneta derrapa sobre el húmedo asfalto al tiempo que un cono de viento se cierne sobre él. Nunca encontraron rastros. A la fecha hay quien dice que se convirtió en energía. Su historia se convirtió en leyenda.

#Reto5Líneas mes de abril (Aquella, malo y fuerza).

El profesional

¿La escena? ¡Dantesca! El fuego consume sin distinción. Seres humanos corriendo, tratando se poner a buen recaudo alguna de sus pertenencias. El hombre de negro observa. Su cerebro trabaja a mil por hora. En la camioneta, bajo la lona azul, dos bidones. Si bien el inicio fue un éxito, aún tiene que prender el almacén de Zacarías. Cuándo la cuadra quede reducida a cenizas, él podrá cobrar el trabajo. “Sin muertos”, era la consigna, pero algunas cosas son inevitables.

#Reto5Líneas Mes de marzo (Seres, bien y cerebro)