Resiliente

 

Mientras tales cosas sucedían en la tierra por ley del destino, el infausto karma elaboraba su venganza. Los vientos del norte traían las lluvias y, mientras el árido desierto mostraba cauteloso sus incipientes frutos, las tribus de Hedón masacraban el último vestigio de civilización. El ser humano caía conquistado, víctima de su pasividad y falta de solidaridad.

La nave nodriza levanta el vuelo  y mientras alcanza altitud de despegue, las bombas explotan. Segundos después, la nube radioactiva cubre el otrora planeta azul.

Cuarenta días duró la noche y cuando el sol pudo penetrar la densa nube de polvo, ahí, entre los escombros, el desierto, acostumbrado al castigo, mostraba su capacidad de supervivencia. Un tallo verde se mostraba indecente al sol.

Una iniciativa de #ItacaTorremolinos. No tuve los suficientes votos, pero la próxima de seguro.

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