El oso

caminadora

 

Hoy no tengo relato de ficción que compartirles, solo una anécdota.

Les platico que el lunes 16 de mayo, estando en el gimnasio, me dirigí como siempre a la caminadora para calentar antes de entrar a la clase de Body Combat. El área de cardio esta oscura y azul, siempre hay mucha gente, por lo que me consideré afortunado cuando vi una máquina libre. Rápido y presuroso me lancé sobre de ella. Al llegar, puse mi toalla en uno de los receptáculos y con la mano me agarré del pasamano para poner el bote del agua en el otro extremo. Para hacer esto, es necesario subirte a la banda, lo cual hice, sin percatarme de que estaba encendida.

Todo fue poner mi ligera y grácil pierna sobre la banda, que empezó el caos. Lo primero que sentí fue como me mojaba el bote al caérseme de la mano y chocar contra la banda, salpicando agua por doquier. Luego, con pavor sentí mi cuerpo caer, ser víctima de la gravedad y de la fuerza centrífuga. De niño me regañaban porque no sabía caer, me decían que en vez de poner las manos, las echaba para atrás y caía de pura boca. Pues algo debí recordar, ya que metí las manos. La velocidad de la maquina estaba en las seis millas por hora, así que al chocar mis dedos con la cinta, imaginarán el grito de dolor…

—¡Ay cabrón! —Fue la florida expresión que abandonó mi garganta. No sé bien como logré pararme y rescatar el bote. Luego apagué la máquina y con coraje le reclamé al pobre hombre que estaba en la de enseguida.

—¿Por qué no me aviso que estaba encendida? —pregunté con enojo—. Pero el cuate solo se me quedo viendo con cara de “ese no es mi pedo”.

Ya después de unos minutos, no podía parar de reír ante el tamaño oso que acababa de hacer. Solo doy gracias de que en realidad no me lastimé muy fuerte. Ando adolorido pero nada quebrado (a mi edad un verdadero logro jajá). Solo mi orgullo y temor de que alguien me haya filmado y sea la próxima sensación en you tube.

Algo que me quedará de experiencia, de ahora en adelante, me cercioraré de que la caminadora este apagada, antes de intentar cualquier acción con ella.

Al final, de algo doloroso quedo una simpática anécdota.

Saludos.

José Torma

p.d. Para mis amigos europeos. Hacer el Oso, es una expresión coloquial, no sé si exclusiva de México, que sirve para ilustrar cuando haces algo embarazoso o que genera risa en los demás. Ejemplo clásico, que presumas de saber patinar y te caigas, eso sería hacer el oso.

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3 thoughts on “El oso

  1. Pobre!! Pero no oíste que la máquina estaba funcionando? Me imagino que habría bastante ruido en la sala y no te llamó la atención. Y el tío de al lado no paró para ver si te habías hecho daño? Anda, ten cuidado, a ver si te nos vas a romper algo. Eso sí, sabiendo que no te ha pasado nada, tiene su gracia la cosa 🙂

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  2. Hola José, me alegra saber que todo terminó bien después de todo. En Colombia también se usa la expresión “Hacer el oso” aunque es más común escucharla en la capital Bogotá, que por estas tierras de Antioquia.

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