Alicia

sobre

Sostiene la carta en la mano, no consigue la fuerza para abrirla. Sabe que su vida tendrá un antes y un después a partir de que conozca el contenido. Esta aterrada, las manos le sudan y un leve temblor en su labio superior descompone su bello rostro.

Por décima ocasión la deja sobre la mesa, toma un papel y se limpia las manos. Un poco más serena, observa el sobre; en letras rojas el remitente, no lo quiere aceptar, pero el rojo le recuerda la sangre y eso no puede ser bueno. Coge el abrecartas y con delicadeza lo desliza por la palma de su mano. Una tenue línea roja evidencia el paso del instrumento. Aplica un poco más de presión y por fin lo logra. Una pequeña gota de sangre aparece entre el dedo índice y el cordial. La mira ensimismada, de forma lenta empieza a resbalar por su mano hasta caer sobre la mesa, encima de la carta, tapando el remitente. Sin darse cuenta, les abre la puerta a todos los demonios que la atormentaban en su juventud, se sube las mangas del suéter y observa detenidamente las líneas que cruzan sus muñecas y gran parte de su antebrazo derecho. Sin apenas notarlo,  se levanta y se dirige hacia el librero. Toma uno de los libros. “Alicia en el país de las maravillas”, con delicadeza frota el lomo y pasa con reverencia las hojas. Las páginas son casi ilegibles, marcas de sangre seca abundan en las páginas y ahí está, en la página 100, detenida con un clip, su amiga, su consuelo. Luce un poco oxidada. La desprende y la observa con determinación. Sabe lo que sigue, la conocida voz está en su oído, diciéndole que lo haga, saboreando con morbo la anticipación de lo que viene.

cutting

 Regresa a la mesa y deposita ambos objetos a un lado de la carta. Limpiando una lágrima que traicionera brota de su ojo, se dirige a la ventana. ¿Cuántas veces lo consideró? ¿Sería capaz de hacerlo esta vez?

navaja

 

“No te desesperes, sabes que es un proceso largo, pero vamos por buen camino. Solo te pido que no pierdas la concentración y sobre todo, confía en mí.”

Tenía memorizada la frase, el doctor la utilizaba siempre al terminar sus sesiones. La vieja sensación vuelve a aparecer y sin darse cuenta se empieza a rascar el antebrazo. Se muerde el labio tratando de controlarse. Su mirada se nubla, la frustración, largamente contenida, brota de su alma y sin tapujos llora. Abre la ventana y la fresca brisa de la tarde inunda su habitación.

Afuera empieza a lloviznar y pronto se empieza a mojar. Sale al balcón y permite que el agua la cubra. El sabor salado de sus lágrimas se confunde con la lluvia. Se acerca al barandal y apoyándose sube. “Sería tan sencillo” piensa.

 

Como lo ha hecho decenas de veces, pone ambos pies y se inclina al vacío con los brazos abiertos. Abajo, los transeúntes corren a buscar resguardo del aguacero, sin percatarse de la frágil figura que se balancea en la terraza. Todo pasa en un segundo, la lluvia escampa y un tímido rayo de sol ilumina su rostro. Siente el calor y una nueva fuerza sale dentro de ella. Se baja con cuidado y regresa a la mesa. Toma el libro y la navaja, junto con la carta de su novio Joaquín;  sabe lo que dice la misiva, no necesita leerla, pero en ese instante, decide ser fuerte como Alicia. Regresa al balcón y pone los objetos en una maceta, vuelve a su cómoda y toma unos cerillos. Con una renovada voluntad de vivir, les prende fuego. Nunca más dejará que los demás controlen su comportamiento. Observa cómo las llamas toman fuerza, las observa como hipnotizada, luego entra al cuarto y se cambia el suéter mojado. Toma las llaves y sale del departamento.

alicia

*****

Relato 5 del reto 1 al 52.

Seria presuntuoso de mi parte pretender saber lo que pasa por la mente de una persona que se corta, intenté, sin embargo y con el mayor respeto posible, meterme en la mente de Alicia. Creo que el final feliz fue más para mi tranquilidad que para el personaje. Este tipo de conducta destructiva es un fenómeno que azota a la juventud en estos días y por algún motivo, se me vino a la mente al escribir este micro.

Gracias por leerme.

José Torma

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2 thoughts on “Alicia

  1. Saludos JT, siempre me he quejado del románticismo que literariamente se le da al “suicidio”; para mi no hay nada más horrendo que la necesidad de quitarse la vida a causa de la desesperación, la soledad, la impotencia o el sentimiento de abandono. Yo siempre abogo por la vida, y me ha agradado mucho que tu historia tenga un nuevo comienzo. Al final, de eso se trata la vida, de superar las cosas malas, de no dejarse vencer, y después de cada tormenta siempre, brillará el sol ( o la luna, o al menos las estrellas :P). Un abrazo.

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    • Hola de nuevo, sabes que este relato empezó siendo el clásico cliché de los resultados positivos de una enfermedad “x”, pero conforme iba avanzando, mi pluma tomó otro derrotero, intenté ser respetuoso de aquello que no conozco e introducirme en la mente de una mujer desesperada, que siempre a requerido validación externa y como, al igual que el personaje de su novela favorita, encuentra la fuerza para luchar.

      Agradezco un monton tu visita.

      Saludos.

      Liked by 1 person

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