El experimento

two suns

El cenit de los dos soles indicaba que era la hora exacta. Las fuerzas de la resistencia estaban en alerta total. El reino de las Macademias vivía sus últimos minutos

El mayor, José María revisó su traje por última vez, el Aerodeslizador marcaba 120 % de capacidad. Tendría que liberar la energía excedente, con el riesgo adicional que ello suponía. Con una última mirada tomó inventario de su equipo. Seis almas inocentes y dispuestas. En cierto modo se sentía el villano. Sabía que algunos no sobrevivirían el salto y los más morirían antes de que llegara la hora nona; pero no podía darse el lujo de sentimentalismos. El destino de la resistencia descansaba en el éxito de esta sola misión. El transpondedor vibraba en su traje. Tendría solo una oportunidad de lograrlo.

*****

Sanbria, reina de las Macademias, recibía en sus aposentos reales al enviado especial.

—Han mordido el anzuelo, su majestad —inicio cauteloso—. Inteligencia muestra que atacarán por la zona norte al llegar la media hora.

—¿Qué tan seguros son los cálculos? —preguntó seria, algo no le termina de gustar.

—La interrupción de la continuidad del tiempo deja un rastro difícil de ignorar mi señora. El ejército espera sus órdenes.

Guardó respetuoso silencio al ver a la reina cavilar. Su mirada atractiva se ensombrecía por la preocupación de los eventos que se desencadenaban y que estaban fuera de su control. La vio recuperarse.

—Necesito hablar con Jeremías —dijo sin más explicaciones.

—Al instante majestad —se retiró haciendo una reverencia.

time travel portal 2

*****

—Control, ¿me recibe? —preguntó José María—. Verificar variación 1-7-3, mis indicadores muestran una fluctuación de más/menos 40 minutos.

—Copiado mayor, los capacitores indican una sobrecarga del 5 %, debe quedar listo al momento del salto quántico.

—Estatus de vectores 6,5 se muestran estables.

—Todo dentro de parámetros normales.

Un fuerte zumbido llenó el hangar.

—Empiezan los juegos pirotécnicos —le comentó a un muy asustado técnico—. Lo mejor está por venir.

Su misión era atrapar a la reina y llevarla al punto de extracción. Todo estaba en juego, el destino de los dos mundos dependía del éxito de su iniciativa.

*****

Jeremías entró en los aposentos de la reina. Cargaba en sus vetustas manos los enseres requeridos para su oficio. En una bolsa que colgaba al lado de su túnica se podía ver el libro máximo empastado con piel humana, si se daba crédito a las leyendas.

—Me mandó llamar, alteza —preguntó haciendo una reverencia.

—Tengo un mal presentimiento, ¿qué dicen tus últimas visiones?

—Malos serán los presagios si es que me esconden su significado —contestó dubitativo—. Veo una luz inmensa que como rayo atraviesa el horizonte. Hay un hombre de extraña vestidura que surge de en medio de tanta brillantez. Veo un planeta azul, primitivo, cubierto de vegetación. La diosa del mar surge de las profundidades y luego todo desaparece.

Sanbria guardó silencio, esperando ver si la explicación continuaba, pero Jeremías había cerrado los ojos y con sus palmas masajeaba su sien.

—Este hombre del que hablas, habita en mis sueños…

—¡Majestad! —Interrumpió el sabio—. Es alarmante lo que me cuenta.

—Se me aparece todas las noches. Tus visiones son ciertas, temo lo peor.

Jeremías preparó el altar para el sacrificio.

*****

time travel portal

José María, revisó los controles por última vez. El zumbido de la máquina se hacía insoportable. Pasó lista a su equipo, cuando la súbita aparición del ingeniero Covarrubias lo alarmó.

—¡Mayor! Tenemos problemas.

—No hay tiempo para dilaciones, ¿qué es lo que pasa?

—Las lecturas están fuera de control. Temo por la integridad física de la máquina, de la suya y de su equipo—agregó precipitadamente.

Una luz brillante lleno el espacio del portal. Sin medir las consecuencias, caminó hacia el centro de la emisión. Con decisión llevó su mano hacia ella, ignorando los gritos de advertencia de su equipo.

En una dimensión alterna, Sanbria, reina de las Macademias, entraba al círculo trazado por el brujo mayor.

La explosión destruyó el laboratorio así como los aposentos reales.

*****

El zumbido en sus oídos bajaba poco a poco. Se incorporó lento, buscando orientarse. Por instinto busco la radio, solo para caer en la cuenta de que estaba desnudo. Fuera de abrasiones leves, no podía observar mayor daño. Con cuidado se levantó del suelo.

—¿Dónde estoy? —le pregunto al silencio.

Un fuerte dolor en su costado lo hizo tomar nota de una herida a la altura de su costillar derecho. Tenía que buscar agua para limpiarse y evitar infecciones. “¿Dónde estaba su ropa?”

Decidido inició la exploración, solo había vegetación a doquiera que posara la vista. Hermosos árboles frutales llenaban el ambiente de un agradable aroma.

El ruido de una rama al quebrarse lo hizo detener su paso, subiendo a un tronco, se puso en alerta.

De entre los arbustos salió una hermosa mujer, resplandeciente en su desnudez. Al igual que él, parecía desorientada.

—¿Quién eres tú? —la escuchó preguntar—. Baja del árbol y arrodíllate ante tu reina.

—Usted no es mi reina —comentó con desparpajo—. ¿Sabe en qué lugar nos encontramos?

—Recién recobré la conciencia, no sé dónde estoy ni porque estoy desnuda.

Bajó del árbol y se aproximó a la mujer.

—Soy el Mayor José María Espinoza de Centauri mantis.

—Mi nombre es Sanbria, reina de las Macademias.

El mayor observaba sin dar crédito a sus ojos, ahí frente a él, estaba el objetivo de su misión. Sin miramientos la tomó del brazo.

—¡¿Qué hace insensato?!

—Lo siento “su majestad”, pero es mi deber informarle que es, desde este momento, mi prisionera. Cualquier intento de escape será fútil.

—Y a dónde pretende llevarme? —preguntó irónica—. Es obvio que usted también desconoce nuestro paradero.

Sabía que decía la verdad, aun así, su entrenamiento le impedía soltar su brazo, renunciar a la misión.

Un leve siseo los distrajo y vieron una serpiente subir a uno de los árboles cercanos.

—Es el primer animal que veo desde que desperté —comentó la reina—. Es extraño, no hay ruidos de ningún tipo.

La serpiente se enredó en una de las ramas y amenazante sacaba su lengua sin perderlos de vista.

El cielo se fue oscureciendo, grandes y negros nubarrones se estacionaron sobre sus cabezas. Un fuerte viento desordenaba sus cabellos y el repentino frío los hacía más conscientes de su desnudez. Antes de que pudieran hablar. Una voz se dejó escuchar en el viento.

Sorprendidos, se tomaron de la mano, intentando adivinar su origen. La víbora se descolgó y huyó entre los matorrales. Impulsada tal vez por el descenso de temperatura. Poco a poco las palabras fueron formándose. De modo increíble las hojas fueron tomando forma de mano y con el dedo extendido, ésta tocó el pecho de José María…

—De hoy en adelante te llamarás Adán y tu Eva. ¡Que comience el experimento!

*********************************************

Aquí estamos otra vez. Este mes, el reto de Crash text dummies #CTD consistía en hacer un relato de ciencia ficción. Cada idea que se me venía a la mente, tenía que ver con viajes en el tiempo, naves espaciales y cualquier variación freak de la guerra de las galaxias. Luego tuve un momento de una idea, que pensé podría funcionar. Si no fue así no culpen a la idea, aquí el que escribe las locuras soy yo. 😀

Espero al menos lo hayan disfrutado.

Saludos y como siempre, agradecido por sus visitas.

José Torma

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5 thoughts on “El experimento

  1. Me he perdido un poco con tantos vectores, variaciones y fluctuaciones pero entiendo que era necesario para meternos en la atomósfera futurista. El final inesperado: lo mejor. ¡Enhorabuena!

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  2. Hola José, me has recodado una historia que escribí hace tiempo, involucrando ciencia ficción con un momento bíblico. Me resulta muy entretenida tu redacción, y de verdad, hasta de punto de partida para una reflexión sobre “la creación”.
    ¡Qué bueno es leerte!

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  3. Llego tarde, pero aquí estoy, jeje. Una historia que te introduce en un universo desconocido de una manera muy rápida, me ha gustado como has ligado una historia con la otra. Enhorabuena. ¡Nos leemos!

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  4. Pingback: El lápiz mágico | Cuentos, Historias y Otras Locuras

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