Traición

—Algo no anda bien –me dice contrariado—, debería estar aquí.
—Tranquilo, hombre, podemos regresar más tarde —le digo tratando de tranquilizarlo—. ¿Estás bien?

Pero no me contesta, su mirada está perdida en la inmensidad del océano.

—Siempre fuiste bueno para encontrar tesoros, Benjamín. —Le digo tratando de cambiar la conversación.
—Esta vez no lo sé, Samuel —recoge una vara y la lanza al mar—. No vendrá. —Dice resuelto— Esto fue una colosal pérdida de tiempo.

Emprende el camino de regreso al auto. Lo sigo a distancia, sé reconocer cuándo es mejor estar solo para procesar la información y los sentimientos que bullen en tu pecho.

Ana me había llamado en la mañana para platicar de Ben, sé que su relación esta muy deteriorada por las constantes infidelidades de ambos.

—En realidad no comprendo por qué siguen juntos —le digo—.
—Ni yo lo sé. Benjamín quiere que lo vea en la playa, pero no iré.
—¿Estas segura de eso, Ana?, no sería la primera pelea que arreglan.
—Esta vez es diferente, Samuel, hay alguien más y no puedo seguir así, viviendo una mentira que no hace más que lastimarnos y no nos permite avanzar.

La tomo de los hombros y la acerco a mi pecho.

—Cuentas conmigo para todo, solo te pido que no lo lastimes, ve a la playa y díganse adiós de manera civilizada…
—¡Jajaja!, ¿civilizada dices?, parece que no nos conoces.
—Prométeme que irás —le digo mientras le abrazo fuertemente, el olor de su cabello me hipnotiza y sé que ella sabe que me atrae, pero es demasiado complicado, Ben es mi amigo; nunca funcionaria. El dulce sabor de sus labios me embriaga y pierdo todo rastro de cordura. Sus manos me acarician y caigo en la vorágine de su cuerpo. Horas más tarde salgo de su cama y voy a buscar a Benjamín.

—¿En qué piensas, Samuel? –me pregunta y me sobresalto
—Nada, en realidad pensé que iba a venir.
—Ana y yo somos para siempre, ¿verdad? —su mirada es triste, pero espera que le conteste una mentira.
—Creo que lo mejor sería que siguieras adelante, dejar que Ana siga su camino, lejos de ti.
Me mira con rabia contenida, al hablar salpica un poco su saliva sobre mi rostro.
—¿Estás drogado? Ana es mi vida. —Me empuja y me quito de su camino.
—No lo sé —me detengo a recoger una piedra—, deberías considerarlo, Ana no es una buena mujer.
—¡Calla, imbécil! ¿Qué sabes tú de nosotros?
—Sé que me acosté con ella antes de pasar por ti, ella ya no te quiere, se va de México…
—¿Que tú qué? —avanza amenazador y no puedo evitar dar dos pasos hacia atrás.
—Lo hice por ti, para que reacciones.
—¿Cómo me ayuda que te revuelques con ella? —me toma de la solapa del abrigo.
—Tranquilo, vamos a hablarlo…

Su golpe me toma por sorpresa y caigo al suelo, mi cabeza golpea una piedra. Siento mi sangre caliente resbalar por mi cuello y perderse en la arena debajo de mí. Mucha gente no sabe cuándo va a morir. Yo llevo ventaja porque sé que estoy viviendo mis últimos momentos, tomando mis últimos respiros. Abro un poco los ojos y lo veo levantar una piedra.

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7 thoughts on “Traición

  1. ¡Qué bueno! Un relato intenso y un final conseguido. Me gustó. Siendo más exquisitos, al inicio repites dos veces, muy seguidas, “le digo tratando”. Yo tiendo, también, a repetir palabras. Estas tan metido en la historia que no te das cuenta hasta que no pasa el tiempo y lo revisas. Un abrazo

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